29/12/09

El principio de su historia


El día que se conocieron hacia calor y la pelopincho estaba sucia. La Pauli tenía una malla púrpura con lunares blancos, las piernas blancas, el pelo recogido y las tetas pequeñas. Marito era petizo, tenía anteojos negros, una malla roja y las piernas peludas. Yo era la dueña de casa, ellos eran amigos de mis amigos. ¿Por qué los amigos invitan amigos a la casa de sus otros amigos?


El sábado de la hamburgueseada se cumplían dos meses desde que te habías ido, dos noches sin que te llorara y dos horas desde que había decidido olvidar. En fin yo la Luzma ese día estaba triste y necesitaba de la compañía de mis súper amigos para matar mi angustia y volver a ser la de antes -o sea- mas loca y con menos cara de culo.


El día de la pileteada todos llegaron con sus anteojos de sol, toallones y mallas. Todos querían meterse en mi nueva pelopincho pero la noche anterior había corrido viento y las hojas del níspero de la vecina del lado habían ensuciado la pileta (muy sucia) y yo como mala anfitriona no la había limpiado pero bueno eso no importa porque esta no es mi historia esta es la historia de Marito y Pauly dos chicos comunes, amigos de mis amigos que se conocieron una tarde de calor en mi casa, desde el primer momento se gustaron, se coquetearon, se miraron y al final se amaron.


Marito y Pauly hace tres años que son novios, hace un año que viven juntos y para mi gusto son como los personajes “los altos” de Liniers (aunque el es petizo), son un poco tiernos, un poco lindos y un poco inocentes. Hoy me alegre mucho cuando llego a casa una tarjeta que decía:


“Mariano L. y Paula F, participan a Ud, de nuestro casamiento que se realizara el día…”.


Lo que se puede decir de esta historia es mucho, lo que yo puedo decir de esta historia es que “gracias a mi pelopincho sucia ellos están juntos, gracias a que te fuiste ellos se conocieron y gracias a mi tristeza ellos ahora son felices”. ¿No todo es malo? ¿Verdad? Hay veces que lo que te hace mal a otros les hace bien, es el maldito destino que nos inserta en un juego de azar donde algunos ganan y otros pierden ¿yo pendí? Mmm no lo creo, porque este es el principio de la historia de dos chicos que se enamoraron una tarde de calor mientras yo intentaba borrar mi historia.






Esta nunca podría ser mi historia porque mi historia se esta escribiendo con vos.

9/12/09

Para todos los que tienen vacaciones,, yy para los que no tambien!





28/11/09

Pensar en ti ... y en mi.


     Tengo que reconocer que la idea de ir a su casa fue mía, no se como nació, si como lo decidí.
        Estaba sola en la oficina porque ya era muy tarde, quería terminar unos balances que hacia meses debía de haber presentado, pero no lo hacia porque los números no me cerraban, iba a tener que poner plata de mi bolsillo y eso no me gustaba. Tenía hambre, sueño y frío. Corte una hoja, la hice un bollito y la arroje al basurero, toco el borde y cayo al piso, me enoje. Mire la hora, era muy tarde, quería irme, quería comer, quería no pensar. ¿Qué estará haciendo? me pregunte, respire profundo y trate de olvidar, tome los cigarrillos y salí al balcón.
 El cielo estaba estrellado y la luna escondida, por la esquina el fantasma de la “gripe A” acechaba y por la vereda del frente un boludo con barbijo caminaba. Hacia semanas que la duda rondaba mi cabeza ¿que estará haciendo? me estaba volviendo loca. Hacia frío, hacia mucho frío, trate de olvidar, mire hacia la ventana de enfrente y vi una mujer y a un hombre que estaban discutiendo  ¿Por qué estarán discutiendo?, seguro que por amor, me respondí. Prendí un cigarrillo y mire el celular, no tenia ni un mensaje, intente escribirle, pero no se me ocurrió nada ¿Qué le podía decir?, me congelaba, tire el cigarrillo y entre.

Estoy mejor así, mejor nada, estoy mejor sin nada, nada es mejor, no tengo nada, nada que perder, nada que ganar, nadie que me quiera, nadie a quien querer, así estoy bien, así soy feliz.

“En 15 min paso por tu casa, necesito hablar con vos”, ese fue el mensaje que le envie. Al instante me arrepentí, tenía que borrarlo, intente borrarlo, juro que intente borrarlo, pero el maldito sistema telefónico no me dejo hacerlo, maldito PERSONAL, maldito CLARO, maldito MOVISTAR, malditos malditos!!. Al principio me avergoncé, luego me preocupe y luego comencé a guardar las cosas para irme. Tome los cigarrillos, las llaves, los ELITES, las Cafiaspirinas y los saquitos de té que le había robado a Claudia. Deje el balance junto con otras cosas a medio terminar y me apresure a salir. ¿Por qué le puse 15 min y no 1 hs? ¿Y si me quiere besar? ¿Y si quiere dormir conmigo? Oh!! No!! Que horror!! Estoy hecha un desastre! ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿le mando otro mensaje? No, no, no, ya es muy tarde, tiene que ser ahora, tengo que ir ahora. Me puse el tapado, la bufanda, los guantes, apague la compu, las luces y salí a la calle, hacia frío, hacia mucho frío, comenzó a caer una lluviecita muy finita, guarde mi boca entre la bufanda y agache mi cabeza.

¿Es necesario amar? ¿Por qué todos quieren amar? ¿Y si yo nunca puedo hacerlo? ¿Y si el amor no existe? ¿Y si esto que siento no es amor? Subí a un taxi.

Su casa quedaba a pocas cuadras de la oficina, así que creo que llegue antes de los quince minutos. Baje del taxi y mire su ventana, estaba todo apagado, hacia frío, busque el celular, lo abrí y note que nunca había contestado mi mensaje ¿Dónde estará? Toque el timbre, no contesto, volví a tocar, pero no me contesto ¿Dónde mierda estará? Me enoje, me sentí una tonta, una pobre adolescente, una ilusa, me di lastima a mi misma, estaba ahí parada, toda mojada, sola, triste y pensé ¿Dónde estará? ¿Con quien estará? Saque mis auriculares, los conecte al celular, subí el volumen y te dedique este tema: 





13/10/09

Rock and Roll en la luna

  Guarde mis culpas en un cajón, tu foto en un rincón, me puse el disfraz de pájaro y salí a buscarte. Volé bien lejos, tan lejos como me fue posible. Busque en los océanos, en los desiertos, en los valles, en las montañas, en las ciudades y en los pueblos. Cuando llego la noche mire el cielo y recordé donde estabas:

 Hoy hace cuatro años desde que te fuiste a contar estrellas en la luna. Desde aquí te canto Rock and Roll para que no te sientas tan solo y no te olvides de mi. Todavía sigo yendo cada noche a visitarte, entre sueños de castillos rojos y peces dorados puedo verte, puedo escucharte, puedo hablarte. Juntos abrimos puertas, ventanas y cielos para matar la oscuridad y dejar que nuestras almas se hagan sombras.


30/9/09

"Masacre en la Quinta del Ñato"







    Luego de un invierno bastante complicado llego al fin la primavera ¿les conté que odio el frío? Yo declaro ser Un Bicho de Calor, soy un bichito de luz, jejej Si! Yo soy El Bichito de Luz, ¿saben cual es el bichito de luz? ¿Se acuerdan?, es el famoso “Tuquito”.
    Bueno la cosa es así, cuando era "changuita" y era una bola de grasa molesta y andante, mi vieja nos llevaba a la quinta de la abuela, que quedaba en la quinta del “Ñato”, que era cerca de La Loma del Negro girando a la derecha. En aquel lugar había plantas, unas vacas, unos pollos, muchos limones, unos carros, muchos yuyos, mucha tierra, en fin era “campo”. Lo que no había era agua corriente así que usábamos una bomba, y cuando estaba rota la bomba pasábamos todo el fin de semana sin bañarnos y sin tirar la cadena del baño, un asco realmente.
    Pero bueno, la cosa era que mi vieja insistía en llevarnos a aquel lugar, ella creía que teníamos que experimentar el contacto con la naturaleza, (ahora ni en pedo me sacan la PC, el aire acondicionado, el micro ondas, el control remoto, el delivery, el calefón, la cama, los dvds de lost, el celular etc.). A pesar de que no había TV, y obviamente Internet tampoco, con mi hermano nos las arreglábamos para entretenernos. Entre nuestros juegos preferidos estaba el de salir a la noche a cazar bichitos de luz o tuquitos, o como quieran llamarlos. Los atrapábamos, los poníamos en una bolsa, y los llevábamos al galpón de los carros, los tirábamos al piso y los pisábamos hasta que les saltaban las tripas y luego con sus rellenos luminosos escribíamos nuestros nombres y haciamos figuras en el suelo, era una especie de “Masacre en la quinta del Ñato”, yo era feliz siendo una asesina de tuquitos, amaba asesinar a los tuquitos muejejejejjeje!, realmente era re mala, soy re mala pero ahora soy como un poquito menos, ahora soy mas buena y menos mala, ya no asesino tanto.
    En fin, un día mientras realizábamos nuestra caza nocturna se nos acerco Zenón, quien era el cuidador del lugar, y nos pregunto que era lo que estábamos haciendo, con Robertito le contamos detalladamente nuestra hazaña, el tipo nos miro con cara de espanto y nos dijo muy macabramente: “Niños por favor no hagan eso, los tuquitos son almas perdidas que deambulan por la noche, si ustedes los matan van a ser castigo”. Con Robertito por esa noche le hicimos caso, pero al día siguiente volvimos a nuestra rutina mas recargados que Matrix, porque teníamos para nuestra caza una tela mosquitera. Esa noche cazamos cientos de tuquitos, los pusimos en la bolsa y los llevamos al galpón, los tiramos en el piso y cuando estábamos a punto de comenzar a pisotearlos… Paff !! entro corriendo un enano de color verde fosforescente y nos miro fijamente, era una cruza de ALF con Marvin, con Rober salimos gritando y corriendo como chanchitos asustados, mi vieja que estaba en la cocina salio a ver que nos pasaba. La Mamá Muñeca y el tío Nico revisaron todo el galpón pero no encontraron nada, el pequeño enano había desaparecido.
    Con Robertito nunca mas volvimos a matar tuquitos, comenzamos a tener una especie de respeto por los bichos, hasta a Cocomiel lo respetábamos, y eso que Cocomiel es casi imposible de respetar. Si, Cocomiel esa vaquita de San Antonio que hablaba muy gracioso y que daban en los cortes de Magic Kids. Pero bueno, la cosa es que pasaron los años y dejamos de ir a la quinta del Ñato, mi abuela murió y mi mamá vendió el campo. Siempre me quedo el recuerdo de aquella noche halloweenense y la duda sobre el enano cruza de ALF con Malvin, pero ayer en la cola del banco lo encontré a Zenón y me contó realmente lo que había pasado, pero esa es otra historia que tal vez se las cuente en otro post.

Ahora ponga play y recuerden al tierno Cocomiel, o sino vayan a ver que test nuevo hay en el Facebook.

1/9/09

Luz y su Elvirita

Luz es argentina, tiene 23 años, es estudiante cuasi mediocre de Comunicación Social. Su empleo le disgusta, pero igual sigue en el. Busca en el fondo del cajón la última pastilla para dormir que le recetó Elvirita..

“¿Quiero o no quiero dormir?”, se pregunta, mientras mueve entre sus dedos la pequeña capsula adormecedora. “Sí quiero”. Estoy sentada en el consultorio, es de noche, hace calor, y como es de costumbre, la muy tacaña no prendió el aire. De seguro pondrá la excusa de que está mal de la garganta y que por eso no lo prende. De pronto la flaca, alta y arrugada figura de Elvirita sale del baño. Está bronceada, es agosto pero igual ella está bronceada, siempre lo está. Su cara y esa habitación me recuerdan a mi infancia, en ese lugar lloré más de una vez. Ella está igual, el lugar está igual, no ha cambiado nada. El olor a cera, el piso brilloso, los adornos africanos, la foto de Paris, la taza con rimel y el sillón verde. Todo está igual.

- Luz! Qué lindo volver a verte. ¿Querés tomar algo?

- Bueno. ¿Puede ser un café? Con edulcorante por favor.

- ¿Qué? ¿Con edulcorante? ¿Por qué? ¿Estás a dieta? ¿Te ves gorda? ¿Te sentís insegura de tu cuerpo? ¿Qué te pasa?

- No!, no. Es sólo que en el invierno comí un poco de más, y subí un par de kilos, que ahora quiero perder. Pero no me siento mal. Es solo eso.

- Luz. Te recuerdo que la anorexia es una enfermedad muy tratable.

- ¿Qué? Solo te pedí un poco de edulcorante, nada más. ¿Eso me hace ser anoréxica?

- Bueno, tranquila. Yo no estoy aquí para juzgar tu problema.

- Sí tengo un problema, pero no es ese.

- ¿Y qué te trae por aquí?

- Mmm, No estoy segura… ¿Te puedo preguntar algo?

- Si, claro.

- ¿Cuánto tiempo tengo que venir, hasta estar curada?

- Eso depende.

- ¿De qué depende?

- De qué es lo que vos querés saber de vos misma, y de qué creés vos que estás enferma. ¿Creés que estás enferma?

- No se, por eso estoy aquí.

- ¿Te preocupa algo?

- Me preocupa estar soñando con vos.

Abre sus ojos, y piensa “la muy tacaña nunca pidió el café”