30/9/09

"Masacre en la Quinta del Ñato"







    Luego de un invierno bastante complicado llego al fin la primavera ¿les conté que odio el frío? Yo declaro ser Un Bicho de Calor, soy un bichito de luz, jejej Si! Yo soy El Bichito de Luz, ¿saben cual es el bichito de luz? ¿Se acuerdan?, es el famoso “Tuquito”.
    Bueno la cosa es así, cuando era "changuita" y era una bola de grasa molesta y andante, mi vieja nos llevaba a la quinta de la abuela, que quedaba en la quinta del “Ñato”, que era cerca de La Loma del Negro girando a la derecha. En aquel lugar había plantas, unas vacas, unos pollos, muchos limones, unos carros, muchos yuyos, mucha tierra, en fin era “campo”. Lo que no había era agua corriente así que usábamos una bomba, y cuando estaba rota la bomba pasábamos todo el fin de semana sin bañarnos y sin tirar la cadena del baño, un asco realmente.
    Pero bueno, la cosa era que mi vieja insistía en llevarnos a aquel lugar, ella creía que teníamos que experimentar el contacto con la naturaleza, (ahora ni en pedo me sacan la PC, el aire acondicionado, el micro ondas, el control remoto, el delivery, el calefón, la cama, los dvds de lost, el celular etc.). A pesar de que no había TV, y obviamente Internet tampoco, con mi hermano nos las arreglábamos para entretenernos. Entre nuestros juegos preferidos estaba el de salir a la noche a cazar bichitos de luz o tuquitos, o como quieran llamarlos. Los atrapábamos, los poníamos en una bolsa, y los llevábamos al galpón de los carros, los tirábamos al piso y los pisábamos hasta que les saltaban las tripas y luego con sus rellenos luminosos escribíamos nuestros nombres y haciamos figuras en el suelo, era una especie de “Masacre en la quinta del Ñato”, yo era feliz siendo una asesina de tuquitos, amaba asesinar a los tuquitos muejejejejjeje!, realmente era re mala, soy re mala pero ahora soy como un poquito menos, ahora soy mas buena y menos mala, ya no asesino tanto.
    En fin, un día mientras realizábamos nuestra caza nocturna se nos acerco Zenón, quien era el cuidador del lugar, y nos pregunto que era lo que estábamos haciendo, con Robertito le contamos detalladamente nuestra hazaña, el tipo nos miro con cara de espanto y nos dijo muy macabramente: “Niños por favor no hagan eso, los tuquitos son almas perdidas que deambulan por la noche, si ustedes los matan van a ser castigo”. Con Robertito por esa noche le hicimos caso, pero al día siguiente volvimos a nuestra rutina mas recargados que Matrix, porque teníamos para nuestra caza una tela mosquitera. Esa noche cazamos cientos de tuquitos, los pusimos en la bolsa y los llevamos al galpón, los tiramos en el piso y cuando estábamos a punto de comenzar a pisotearlos… Paff !! entro corriendo un enano de color verde fosforescente y nos miro fijamente, era una cruza de ALF con Marvin, con Rober salimos gritando y corriendo como chanchitos asustados, mi vieja que estaba en la cocina salio a ver que nos pasaba. La Mamá Muñeca y el tío Nico revisaron todo el galpón pero no encontraron nada, el pequeño enano había desaparecido.
    Con Robertito nunca mas volvimos a matar tuquitos, comenzamos a tener una especie de respeto por los bichos, hasta a Cocomiel lo respetábamos, y eso que Cocomiel es casi imposible de respetar. Si, Cocomiel esa vaquita de San Antonio que hablaba muy gracioso y que daban en los cortes de Magic Kids. Pero bueno, la cosa es que pasaron los años y dejamos de ir a la quinta del Ñato, mi abuela murió y mi mamá vendió el campo. Siempre me quedo el recuerdo de aquella noche halloweenense y la duda sobre el enano cruza de ALF con Malvin, pero ayer en la cola del banco lo encontré a Zenón y me contó realmente lo que había pasado, pero esa es otra historia que tal vez se las cuente en otro post.

Ahora ponga play y recuerden al tierno Cocomiel, o sino vayan a ver que test nuevo hay en el Facebook. video

1/9/09

Luz y su Elvirita

Luz es argentina, tiene 23 años, es estudiante cuasi mediocre de Comunicación Social. Su empleo le disgusta, pero igual sigue en el. Busca en el fondo del cajón la última pastilla para dormir que le recetó Elvirita..

“¿Quiero o no quiero dormir?”, se pregunta, mientras mueve entre sus dedos la pequeña capsula adormecedora. “Sí quiero”. Estoy sentada en el consultorio, es de noche, hace calor, y como es de costumbre, la muy tacaña no prendió el aire. De seguro pondrá la excusa de que está mal de la garganta y que por eso no lo prende. De pronto la flaca, alta y arrugada figura de Elvirita sale del baño. Está bronceada, es agosto pero igual ella está bronceada, siempre lo está. Su cara y esa habitación me recuerdan a mi infancia, en ese lugar lloré más de una vez. Ella está igual, el lugar está igual, no ha cambiado nada. El olor a cera, el piso brilloso, los adornos africanos, la foto de Paris, la taza con rimel y el sillón verde. Todo está igual.

- Luz! Qué lindo volver a verte. ¿Querés tomar algo?

- Bueno. ¿Puede ser un café? Con edulcorante por favor.

- ¿Qué? ¿Con edulcorante? ¿Por qué? ¿Estás a dieta? ¿Te ves gorda? ¿Te sentís insegura de tu cuerpo? ¿Qué te pasa?

- No!, no. Es sólo que en el invierno comí un poco de más, y subí un par de kilos, que ahora quiero perder. Pero no me siento mal. Es solo eso.

- Luz. Te recuerdo que la anorexia es una enfermedad muy tratable.

- ¿Qué? Solo te pedí un poco de edulcorante, nada más. ¿Eso me hace ser anoréxica?

- Bueno, tranquila. Yo no estoy aquí para juzgar tu problema.

- Sí tengo un problema, pero no es ese.

- ¿Y qué te trae por aquí?

- Mmm, No estoy segura… ¿Te puedo preguntar algo?

- Si, claro.

- ¿Cuánto tiempo tengo que venir, hasta estar curada?

- Eso depende.

- ¿De qué depende?

- De qué es lo que vos querés saber de vos misma, y de qué creés vos que estás enferma. ¿Creés que estás enferma?

- No se, por eso estoy aquí.

- ¿Te preocupa algo?

- Me preocupa estar soñando con vos.

Abre sus ojos, y piensa “la muy tacaña nunca pidió el café”