
Luego de un invierno bastante complicado llego al fin la primavera ¿les conté que odio el frío? Yo declaro ser Un Bicho de Calor, soy un bichito de luz, jejej Si! Yo soy El Bichito de Luz, ¿saben cual es el bichito de luz? ¿Se acuerdan?, es el famoso “Tuquito”.
Bueno la cosa es así, cuando era "changuita" y era una bola de grasa molesta y andante, mi vieja nos llevaba a la quinta de la abuela, que quedaba en la quinta del “Ñato”, que era cerca de La Loma del Negro girando a la derecha. En aquel lugar había plantas, unas vacas, unos pollos, muchos limones, unos carros, muchos yuyos, mucha tierra, en fin era “campo”. Lo que no había era agua corriente así que usábamos una bomba, y cuando estaba rota la bomba pasábamos todo el fin de semana sin bañarnos y sin tirar la cadena del baño, un asco realmente.
Pero bueno, la cosa era que mi vieja insistía en llevarnos a aquel lugar, ella creía que teníamos que experimentar el contacto con la naturaleza, (ahora ni en pedo me sacan la PC, el aire acondicionado, el micro ondas, el control remoto, el delivery, el calefón, la cama, los dvds de lost, el celular etc.). A pesar de que no había TV, y obviamente Internet tampoco, con mi hermano nos las arreglábamos para entretenernos. Entre nuestros juegos preferidos estaba el de salir a la noche a cazar bichitos de luz o tuquitos, o como quieran llamarlos. Los atrapábamos, los poníamos en una bolsa, y los llevábamos al galpón de los carros, los tirábamos al piso y los pisábamos hasta que les saltaban las tripas y luego con sus rellenos luminosos escribíamos nuestros nombres y haciamos figuras en el suelo, era una especie de “Masacre en la quinta del Ñato”, yo era feliz siendo una asesina de tuquitos, amaba asesinar a los tuquitos muejejejejjeje!, realmente era re mala, soy re mala pero ahora soy como un poquito menos, ahora soy mas buena y menos mala, ya no asesino tanto.
En fin, un día mientras realizábamos nuestra caza nocturna se nos acerco Zenón, quien era el cuidador del lugar, y nos pregunto que era lo que estábamos haciendo, con Robertito le contamos detalladamente nuestra hazaña, el tipo nos miro con cara de espanto y nos dijo muy macabramente: “Niños por favor no hagan eso, los tuquitos son almas perdidas que deambulan por la noche, si ustedes los matan van a ser castigo”. Con Robertito por esa noche le hicimos caso, pero al día siguiente volvimos a nuestra rutina mas recargados que Matrix, porque teníamos para nuestra caza una tela mosquitera. Esa noche cazamos cientos de tuquitos, los pusimos en la bolsa y los llevamos al galpón, los tiramos en el piso y cuando estábamos a punto de comenzar a pisotearlos… Paff !! entro corriendo un enano de color verde fosforescente y nos miro fijamente, era una cruza de ALF con Marvin, con Rober salimos gritando y corriendo como chanchitos asustados, mi vieja que estaba en la cocina salio a ver que nos pasaba. La Mamá Muñeca y el tío Nico revisaron todo el galpón pero no encontraron nada, el pequeño enano había desaparecido.
Con Robertito nunca mas volvimos a matar tuquitos, comenzamos a tener una especie de respeto por los bichos, hasta a Cocomiel lo respetábamos, y eso que Cocomiel es casi imposible de respetar. Si, Cocomiel esa vaquita de San Antonio que hablaba muy gracioso y que daban en los cortes de Magic Kids. Pero bueno, la cosa es que pasaron los años y dejamos de ir a la quinta del Ñato, mi abuela murió y mi mamá vendió el campo. Siempre me quedo el recuerdo de aquella noche halloweenense y la duda sobre el enano cruza de ALF con Malvin, pero ayer en la cola del banco lo encontré a Zenón y me contó realmente lo que había pasado, pero esa es otra historia que tal vez se las cuente en otro post.
Ahora ponga play y recuerden al tierno Cocomiel, o sino vayan a ver que test nuevo hay en el Facebook.